Por Tania Rivera Hernández
Hace algunos meses, en febrero de 2026, la emisión de esta serie de textos abordó la historia de un virus que surgió como una zoonosis, en gran medida por el deterioro del medio ambiente ligado a actividades humanas. En el párrafo final, mencionamos como un casual ejemplo al virus del ébola, otro patógeno que puede causar brotes y epidemias por esta constante negligencia que los humanos tenemos hacia el mundo natural. Poco sabíamos en ese entonces, que un par de meses después, iniciaría uno de los peores brotes de ébola que jamás hemos presenciad.
La evidencia sugiere que el hospedero natural del virus son los murciélagos de la fruta, quienes habitan grandes extensiones de la región tropical del África Subsahariana. A mediados de los años 70, fue cuando se reportó el primer brote en humanos en lo que hoy es Sudán del Sur y la República Democrática del Congo (RDC), una región situada cerca del río Ébola, del cual se tomó el nombre para bautizar al virus. Desde entonces se han registrado alrededor de 40 brotes, que han resultado en casi 18,000 muertes, la mayoría en la región central y este del continente africano.
Muestreo para el monitoreo de murciélagos en África central (Nature, 2026).
Hasta la fecha, se han identificado seis especies del virus ébola, de las cuales cuatro pueden causar enfermedad a los seres humanos. En 2014 comenzó el brote más devastador registrado hasta la fecha, causado por la especie Zaire ebolavirus. Originado en Guinea, el virus se propagó rápidamente a Liberia y Sierra Leona, e incluso se registraron contagios aislados en España y Estados Unidos. La epidemia se extendió por casi dos años y fue contenida gracias a un despliegue masivo de medidas de salud pública, como el aislamiento de casos, el rastreo de contactos y entierros seguros, junto con el histórico desarrollo y ensayo de las primeras vacunas efectivas, específicas contra la especie Zaire ebolavirus.
Inicio de la campaña de vacunación contra Zaire ebolavirus en el brote de 2014 (EPA Images).
A diferencia de aquel brote, este año en el Congo, la especie responsable del brote es el virus Bundibugyo ebolavirus, para la cual no existen tratamientos ni vacunas con eficacia comprobada. Después de 6 meses de iniciado el brote, se han rebasado más de 5,700 casos y más de 2,700 muertes confirmadas debido al virus, cifras probablemente muy subestimadas debido a la débil infraestructura para el diagnóstico certero.
Y a todo esto, ¿cómo es que el ser humano ha tenido algo que ver con el surgimiento de este reciente brote? Como ya sabemos, la destrucción del hábitat natural de los murciélagos motivada por actividades humanas, incrementa el contacto cercano de estas especies con seres humanos. Por otro lado, el Congo es el país donde la minería ha impulsado la deforestación más extensa en todo el continente africano. Tan sólo en un periodo de 20 años, el Congo vio desaparecer 39,000 hectáreas de bosque tropical, lo equivalente a aproximadamente 54,000 campos de fútbol. Esta cifra se atribuye sólo a la minería, pero habría que sumarle lo que contribuyen otras industrias como la tala comercial y el cultivo de palma. Con el impacto ecológico que provoca tal devastación, resulta evidente cómo nuestras acciones abren la puerta al surgimiento de nuevas zoonosis.
Deforestación debido a minería ilegal en la reserva natural de Okapi en el Congo, imagen satelital capturada por Planet Labs (2024).
Por si fuera poco, además del deterioro ambiental y la presión que esto ejerce sobre las especies como los murciélagos, las características y condiciones de trabajo en las minas traen consigo otra gran cantidad de problemas. Se ha documentado que, en minas de oro ilegales, miles de trabajadores pagan una cuota diaria para poder ingresar en búsqueda del mineral, se internan en túneles inseguros estructuralmente, sin ningún equipo de protección, ni las condiciones sanitarias más básicas. Por otro lado, estos túneles profundos y laberínticos son ideales para que los murciélagos encuentren refugio después de haber sido desplazados por la destrucción de su hábitat, y es ahí, donde se pueden dar las condiciones perfectas para desatar la tormenta.
Mina de oro en el Congo (Robert Carrubba, 2017).
A diferencia de otros virus más contagiosos como el sarampión o el COVID, el virus del ébola requiere contacto directo con fluidos corporales para que se dé el contagio. Es por esto que la gran mayoría de los contagios ocurren cuando un ser querido o personal de salud, cuidan de una persona infectada. En otros casos, el virus se propaga durante los rituales funerarios, donde lavar y preparar el cuerpo de un ser querido, expone a las personas a fluidos que siguen siendo altamente infecciosos. Paradójicamente, cuidar y despedir con amor representa el mayor riesgo de contagio.
Equipo encargado de manejar de forma segura los entierros de personas que mueren por ébola (Liberia, 2014; PBS News).
Aquellos que se encuentran en las trincheras de este brote, advierten que este se encuentra lejos de estar controlado, y que el riesgo de que llegue a más países del continente africano es cada vez más alto. A final de cuentas, se trata de otra historia donde años de colonialismo, extractivismo y motivaciones capitalistas, dejan a una región devastada ecológica y socialmente. Donde nuevamente, los más vulnerables siguen siendo los más afectados, olvidados y abandonados a sortear la tormenta como puedan. Vacunas y tratamientos ya se encuentran desarrollando en varias partes del mundo, con la intención de apagar el fuego, pero ¿y cuándo haremos algo para mejor prevenirlo?
Literatura consultada
- WHO. Daily epidemiological update on acute public health events – Ebola disease (Bundibugyo virus) https://www.who.int/emergencies/alert-and-response.
- Emmet Livingstone & Arsène Mpiana (2026). Inside the gold-mining town where the Ebola outbreak likely started. https://www.npr.org/2026/06/24/nx-s1-5863157/ebola-outbreak-democratic-republic-congo-health-crisis.
- Morton, O., Bousfield, C.G., Dégny Valé, P. et al. Mining triggers extensive additional deforestation in sub-Saharan Africa. Nature 654, 971–977 (2026).
- Joe Shute (2026). The Ebola outbreak is the deadliest in the DRC’s history – this expert knows what happens next https://www.independent.co.uk/world/ebola-outbreak-democratic-republic-of-congo-b3034202.html?loginSuccessful=true




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