En 1500, un escribano portugués miró el litoral de lo que hoy es Brasil y escribió al rey: “no labran, ni crían”. Vio personas robustas y bien alimentadas, sosteniéndose de lo que la tierra y los árboles daban por sí solos y concluyó que no había agricultura ahí. Quinientos años después, la ciencia del suelo empieza a sugerir que pudo estar viendo exactamente lo contrario: no la ausencia de cultivo, sino una forma de cultivar tan integrada al paisaje que resultaba invisible para quien solo sabía reconocer un campo arado.
Esta charla recorre esa ceguera histórica (y la evidencia que la desmiente) para proponer una pregunta más grande: ¿y si el monocultivo cerealero que empezó hace diez mil años en el Creciente Fértil, y que hoy es la base del sistema alimentario global, no ha sido una sucesión de civilizaciones distintas, sino una sola, con muchos imperios, todos compartiendo la misma relación de fondo con la tierra que los sostiene? De Sumeria al mar de Aral, el patrón se repite. Frente a él, la tierra negra del Amazonas (suelos profundos y fértiles que ningún proceso natural explica por sí sólo) queda como el registro físico de que existió (y todavía existe) otra manera de relacionarse con lo que nos alimenta.
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matías vera-cruz dutrénit productor, emprendedor y activista enfocado en conectar campo y ciudad mediante proyectos de trazabilidad alimentaria, comercio justo y regeneración de ecosistemas, con más de 15 años de experiencia impulsando microindustrias regenerativas en México; entre ellas, Cervecería Monstruo de Agua.




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