Celebramos un año más de ciencia fuera de sus espacios convencionales y efervescencia neuronal en Pachuca, Hidalgo, con un par de terapias grupales para cerebros hambrientos de corte estelar…
Biología del anfibio más sobresaliente del mundo, el axolote, capaz de regenerar extremidades e incluso reponer sus ojos. Hacer emerger de su cuerpo branquias, ojos, cola y hasta mandíbulas, tantas veces como sea necesario. El axolote —una castellanización del náhuatl que significa perro de agua o monstruo de agua— podría desbancar hasta a las salamandras gigantes, a las ranas venenosas y demás candidatos en la disputa por el trofeo al anfibio más singular del planeta.
No por nada los aztecas lo consideraban la manifestación de un dios, los conquistadores españoles destacaban su sospechosa obscenidad y los primeros naturalistas lo consideraron un enigma viviente con su penacho branquial que asemeja una melena de plumas o las ramas de un coral. Y esos ojos pequeños, como cabezas de alfiler con el iris dorado, que, como describió Julio Cortázar en 1956, “los ojos del axolotl me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de mirar”.
Pero con todo y eso, y a pesar de la moda por la que atraviesa la especie en la actualidad, hoy batallan por sobrevivir en libertad. “Hay quien dice que el ajolote hoy en día está en todas partes menos donde debería de estar. Está hasta en los billetes, en camisetas, pero en su hábitat natural quedan muy pocos”.

El impacto de la humanidad ha alcanzado proporciones planetarias, estamos alterando la atmósfera de manera irreparable y hemos desatado ya la sexta extinción masiva. De todas nuestras actividades, sin lugar a duda una de las más dañinas es la producción de alimento.
Monocultivos, ganadería, avicultura, pesticidas, fertilizantes y pesca industrial. Tenemos que cambiar de rumbo a la brevedad o el colapso será inevitable. Una posible respuesta para aspirar a una vida más sustentable, a la vez de obtener una dieta más rica en nutrientes y proteínas, es la entomofagia: comer insectos.
Volvernos insectívoros (o más bien retornar a tal practica, pues durante buena parte de nuestra evolución esta fue nuestra naturaleza) podría ser la clave de un futuro menos cruento con el ambiente. Acompáñanos a dialogar sobre las múltiples virtudes de comer bichos…
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Andrés Cota Hiriart es zoólogo, escritor y fundador de la Sociedad de Científicos Anónimos. Autor de los libros Una conversación animal 2026, Fieras Interiores 2025, Fieras Familiares 2022, Cabeza Ajena 2017, el Ajolote 2026 (cuarta ed 2026) y Faunologías 2015 (segunda ed 2024). Su obra se ha traducido al inglés, alemán y francés. Es conductor del podcast Masaje Cerebral, así como del programa de TV de Revista de la Universidad, imparte literatura en la Escuela Superior de Cine y colabora con museos y documentales.




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