La ansiedad no siempre se siente como miedo, a veces no grita, empuja. Te lleva a trabajar de más, a entrenar como si nunca fuera suficiente o a perderte en el scroll infinito buscando sentir que algo se mueve. Otras veces jala para el otro lado: ganas de huir, de buscar lo arriesgado, de meterte en retos cada vez más difíciles sólo para sentir intensidad, control o un alivio momentáneo. Y otras ni siquiera avisa, sólo nos aprieta el pecho, hace la respiración corta y genera tensión que no se va aunque, en teoría, todo esté bien. Y habemos quienes, aun después de haber ido a terapia, de hablar de nuestras heridas, ordenarlas y entenderlas, nos damos cuenta de que el cuerpo no va al mismo ritmo, la cabeza ya entendió, pero el sistema nervioso sigue haciendo lo suyo.
Esta charla nace justo ahí. No para decirte que cómo te tranquilices, sino para asomarnos a lo que pasa cuando la lógica ya hizo su trabajo y el cuerpo sigue reaccionando. Vamos a recorrer cómo el sistema nervioso aprende a vivir en alerta, por qué algunas reacciones se sienten claramente y otras se expresan en conductas, qué papel juega el apego en la ansiedad adulta y cómo se ve la regulación cuando deja de ser una idea y se vuelve una experiencia corporal. Ciencia y observación clínica para ponerle contexto a lo que muchos viven, pero pocos logran explicar.
La pregunta no es “¿qué me pasa?”, sino “¿qué tan a salvo se siente mi cuerpo?”, porque la calma no se decreta ni se promete, se entrena cuando cuerpo y mente, por fin, empiezan a hablar el mismo idioma.
📍 Moser Café-Kultur (Qro.)
📆 Martes 20 de enero de 2026
⏰ 19:30 hrs
📞 Reservas: 442 245 2733
Inicia la conversación: Penélope Martínez Campos es psicóloga de la salud y neurobióloga, con formación en yoga. Llegó a la terapia somática después de comprender que pensar mucho no siempre trae calma, muchas veces, puede alejarnos más de ella. Su trabajo se mueve justo ahí, donde la razón ya hizo su parte y el cuerpo todavía tiene algo que decir.
Coordina la Sociedad de Científicos Anónimos en Querétaro porque considera fundamental hacer divulgación científica que explique sin trivializar. No le interesan las respuestas rápidas, ni frases como “todo pasa por algo” o “agradece que eso pasó”, porque suelen cerrar el proceso justo dónde debería comenzar. Su apuesta es explicar con claridad sin simplificar de más, porque cuando la ciencia se reduce o se cuenta mal, deja de ayudar y empieza a desinformar.
😉 Trae tus dudas y tu sistema nervioso; la primera ronda de neurociencias va por nuestra cuenta.




Sin comentarios